viernes, 14 de octubre de 2011

ailleurs

Demolida.
Busca la soledad para caminar campo a través bajo el aguacero entre el comedor y su choza.
Por el camino se topa con una cabaña vacía y abierta. Se adentra y se sienta.
No quiere fumar.
Desde el umbral se fija en un árbol que recibe el agua con aire sabio.

Quiere convertirse en lluvia; transformarse en tierra empapada. Desea que sus pies no terminen, que se alarguen, se ramifiquen y se anclen en el barro. Pasaría la noche ahí mismo, estatua de un umbral. Con el amanecer sus pies habrían echado raíces y entonces se sentiría de un lugar.
No más logísticas fatídicas del mundo: no más impotencias burguesas ni proyecciones triviales de sí misma.
Solo savia, y vida.
Como un cachito de verdad.

1 comentarios:

Sr.Silencio dijo...

Brutal la imagen. Como un cachito de verdad.