viernes, 9 de septiembre de 2011

une eau

Éprise de bonheur, elle se jeta dans une piscine à laquelle elle ne pensait pas. Ce ne fût qu'un jeu sincère pour oublier le néant, passionnée des reflets verts qui lui caressaient le visage. Elle foira son coup: de nos jours, il faut penser. La piscine était pleine d'une eau venimeuse aux transparences peu nettes et elle en sortit trempée, désorientée, muette, ses yeux rouges et bouffis de pensées traîtres et serrées. La beauté des verts enferme la violence du rouge, l'air qui évapore est trop pesant, bien trop lourd, et le bonheur s'apprend - ne se jette pas. Mais elle se jettera, de nouveau, une prochaine fois. C'est fait pour ça, les piscines. Ça n'avertit jamais, ça danse et ça s'aspire. On valse, on nage, on respire, puis on en sort lentement pour regarder dedans. On y voit flotter l'habit d'avant la danse, les yeux d'avant les rouges, les nages d'avant la nage, et on comprend.

un banc

lorsqu'on s'assied sur un banc pour parler dans la nuit
- les gens qui passent, la ville rugit -
les années s'estompent soudain.
on redevient
jeunette perdue, joint à la main,
perdu le joint,
l'apprentissage s'envole
et les paroles échappent
sans leur filtre
hautain
pour qu'on souffre
consentants
- juste histoire de re-souffrir.

jueves, 8 de septiembre de 2011

discusión sin iphone

nos estropeó hotmail.

viernes, 2 de septiembre de 2011

un voyage

Cuento una y otra vez las Farolas naranjas del cielo de Air Europa
Esta vez el pedacito de vida es el que zarpa Hacia el mejor amigo, hacia la perra coja
Con la mente tatuada de anécdotas salinas que escupen bocanadas

Y el corazón, que estalla despacio en las Estrellas para esparcirse en la futura tumba acuática
Se pregunta cómo latir ahogado por todo el amor que implosiona, silencioso
por Los niños descalzos y la vida vivida y los cientos de campos y horizontes y vientos y
Sé que camino porque amo y Sé que amo porque vuelo y Sé que vuelo porque veo tus
Farolas naranjas en el cielo

jueves, 16 de diciembre de 2010

cuba 2

tus luces de noche son

intermitentes


estrellas

ardientes




fracturadas

miércoles, 27 de octubre de 2010

alter

Escribió sobre los lugares que soñaba con conocer, describiéndolos al detalle desde su imaginación meticulosa (climas, cielos, idiomas, hazañas y colores imposibles en cada una de sus páginas) en vez de viajar.
Persiguió por escrito las vivencias de sus musas, todas clichés torturados y dulces, en vez de seguirlas por la calle.
Se inventó cien alter-egos y cien oficios diferentes porque el tipo del espejo era su Yo más inocuo.
Y así, año tras año, fue nutriendo sus facetas paralelas en pos de los relatos, nacidos de ápices de vivencias negadas a sí mismo.
Por eso dejó la escritura: después de todo, se decantó por vivir.

miércoles, 16 de junio de 2010

escrito sin métrica

Madrid se está nublando.
Pronto Nuncio se verá inundada
jugando sus escaleras a recolectar.
El Almendro dará riachuelos enlosados
y la Plaza se convertirá en espejo céntrico.
El metal barato de terrazas va a vestirse con
gotas que dejarán marca rancia
y el vaso de cartón del del portal en Gran Vía
se plegará mojado sobre las monedas de céntimo.
La vecina de rulos cerrará su ventana
lamentándose por la sábana apaleada por aguas,
los árboles bailarán entre los charcos
que al esquivar las guiris en short
convertirán en bragas de GAP,
y el kiosquero del 2De seguirá haciendo cuentas
y la tarde se hará más tarde
en la luz de pitidos de coche
con susurro a bares repletos.
La lluvia golpeará la ventana de mi cuarto
con ganas de lectura,
pero yo no estaré en él.
En el umbral del café un perro viejo
le dará la espalda al amo
por prolongar su carajillo
y la chica llegará más sonrojada y más bonita
a su quinta cita en Ruiz tras correr,
tapándose el flequillo con un bolso.
Buenavista será río
y Cuchilleros un lago.
Los tejados sonreirán
aplacados, menos tensos
en Delicias, Pez y Libertad,
el camarero bajará el volumen
para catar el timbal del cauce de una esquina
y el silencio paciente de pajarracos aislados.
Madrid mar salado, castizo, adulterado
de peces frenéticos vestidos
y ladrillos engañosos que otean
cromos empapados pegados a baldosas,
todas quisquillosas, de las hechas a mano.
Un estruendo acallará el otro estruendo,
aliviando el aire entre el cielo y el suelo
y al correr, resguardar el periódico, saltar orillas,
pasear mojado,
besar en la puerta y asaltar taxis
esquivando,
las morenas, los peces globo, los escualos,
todos madrileños,
todos empapados,
sentirán la ciudad como víctima de nubes del magnífico tirano
unidos como crías bajo el aguacero instantáneo
que amenace latente con abrir más espiches
y descorchar más opresores irisados.